jueves, 4 de septiembre de 2008

365 días y un nuevo personaje

365 días, esa es la cuenta que cualquier ser racional haría para describir una relación que hace tres días ha llegado a su primer año, 365 días consecutivos en una relación amorosa formal con un miembro del sexo opuesto.
Yo no puedo pensar esto que hay entre nosotros como una cuenta interminable de horas y días, de semanas y meses, años y décadas. Es más no lo pienso, lo siento.
Un año para mi ha sido una colección, una colección como la que forma un niño al recopilar piedras, latas, bichos o carritos; la diferencia radica en el objeto.
Mi colección pareciera ser intangible y cursi, algo casi tan abstracto cómo un cuadro de Miró.

Mi colección empieza con tus ojos, con cada mirada que me has lanzado y he recibido, cada encuentro tan efímero y al mismo tiempo tan trascendental en nuestro cuento de hadas.

Tus labios conforman el capítulo más grande de esta colección antológica, cada momento en cada beso es un baile tajantemente diferente, a veces pasional como la salsa o el tango y otras tan suave como el ballet, besos que sólo demandan la respuesta del amor.

La banda sonora son tus risas y tu voz que hacen desaparecer lo malo de este mundo, sólo escuchar me hace sonreír y saberme en un punto de mi vida en el que no necesito nada más.

Mi objetivo es coleccionar cada momento, cada mirada, cada sonrisa, cada beso, cada aroma en nuestro viaje, en esto se traducen 365 días junto a ti. 

No me da miedo decirlo, es más, quisiera gritarlo a los 7 vientos. 

Escucharme decirlo me hace disfrutarlo.

Esto es, por lo que mucha gente espera toda su vida.

Ellas son mis más grandes tesoros.

Ya son 365 días  y un nuevo personaje.