martes, 30 de marzo de 2010

El niño interior y el enano.

Llegó por sorpresa, sin agenda, llegó como una inundación de alegría. Tanto lo necesitaba y tan poco lo esperaba.

Jamás imaginé que algo así llegara envuelto en un chiquillo. El enano, mequetrefe, zoquete o demonio, como me refiero a él, se mantendrá en anonimato pues no lo quiero compartir con alguien más.

Lo había visto dos o tres veces en comidas vecinales y cuando daba vueltas en el patio común, siempre con una sonrisa, siempre jugando. Nunca le di mucha importancia, a pesar de mi debilidad por los niños. Un chamaco muy educado e introvertido, supongo que me recordaba a mi mismo de pequeño y por eso nunca traté de acercarme a él. El sábado todo cambió.

Recuerdo que cuando yo tenía la edad de este mequetrefe, pasaba días enteros en casa de mi vecino, con quien casualmente me acabo de reencontrar. Recién casado y en espera de su primera hija. Imagino que era la misma diferencia de edades, pero recuerdo lo mucho que aprendí de él, además del magro-mega-ultra-súper crush nuclear que tenía con su hermana, también más grande. Horas y horas pegados al nintendo, mi pasión por los videojuegos comenzó ahí, en esa casa de ladrillos de San Jerónimo. Recuerdo también una dura separación cuando se mudaron de la casa, pasaron más de diez años en lo que recuperamos la comunicación. Un gran amigo y en muchas cosas un maestro, me enseñó a patinar, a jugar, a andar en bici, en fin… a ser niño.

Tal vez fueron las barreras que puse para no necesitar, para no sentir soledad. Mi necesidad por no necesitar o mi miedo por hacerlo. Levanté las barreras correspondientes de manera que no volviera esa sensación. En algún momento olvidé que estaban ahí, y simplemente ahí se coló el enano.

Tengo un hermano menor, dos años menor para ser exacto, siempre fue su propio hombre por así decirlo. Si, tengo muchos recuerdos maravillosos de él, pero siempre ha sido muy independiente, con su propia brújula y una determinación envidiable. En realidad me arrepiento un poco de no haber podido ser el hermano mayor de las películas que siempre he querido ser para él. Alguien en algún lugar me mandó otra oportunidad.

El sábado por la tarde tocó a la puerta, queriendo jugar, no pude decir que no y así empezó una aventura que me ha hecho sentir como niño otra vez. Algo muy extraño viniendo de un chamaco universitario, cuya carrera pareciera ser la de un niñote.

Me desarmó completamente su frescura, su mirada ante la vida, como si nada importara más que divertirse. Ahí, sentados frente a la televisión jugando videojuegos todo desapareció. Las angustias, las presiones, las preocupaciones simplemente se desvanecieron en el aire. Pasé unas horas jugando Madden NFL 09, FIFA Street 2 y varios títulos más, perdí en todo, y brutalmente. Pero me reí como nunca, gané algo muy inesperado, la oportunidad de ser lo que me negué ser hace muchos años… ser niño.

Al principio pensé arrogante y egoístamente, “Tengo chance de hacer mella en este chamaco, igual puedo ser una buena influencia en él.” No pensé que fuera a ser lo contrario, que yo fuera el que necesitaba salvación de si mismo, de los dilemas existanciales y demás chaquetas mentales. Este niño, llegó y empezó a cambiarme la vida en 48 horas. Me ha recordado lo que a mis 23 años olvidé, ser niño, a disfrutar por disfrutar, a amar la vida por el simple hecho de estar vivo.

Un pequeño demonio me ha venido a enseñar la razón de vivir, la que buscaba ciegamente y necesitaba urgentemente. No es el dinero, no es el éxito, no es el status, no es el coche, la casa, el reloj, o los trofeos… son los momentos que te quitan el aliento y se quedan grabados eternamente en el corazón de una, dos o cien personas.

La vida tiene sorpresas en cada esquina, depende de ti si quieres darles la espalda o tomarlas como vienen, disfrutarlas y guardarlas en la perpetuidad del recuerdo.

Para el enano, porque me enseñaste un nuevo sol y me abriste los ojos para verlo. Gracias. Te ganaste mi corazón sin esfuerzo alguno. You have the whole world… in your hands you have the whole wide world… And me, you have me wrapped around that little pinky finger of yours.

“Suéltate, la vida no se da por decreto, se percibe por accidente, cuando aflojas el cuerpo… lo demás, son chaquetas mentales.”

sábado, 13 de marzo de 2010

Cuando nada parece tener sentido.

Algo pasó anteayer que hizo que todo lo demás que ha pasado en la última semana perdiera color.

Estoy encantado con mi trabajo que, aunque no paga mucho, es el principio que siempre quise y uno de mis grandes sueños, tengo pocos ahorros pero los tengo. Mi hermoso coche, mi libertad y todos lo juguetitos que me hacen mi día, están en su lugar. He aprendido poco a poco a disfrutar la vida y sus pequeños detalles, sin sufrir demasiado por el amor o desamor que me aqueja, tomar las cosas con calma y tiempo. Pero…

Una vez más se hizo presente esa sensación de duda y de impotencia ante la vida, de desamparo y desolación ante un amor que no se define. Pequé de soberbio, de querer ser quien no soy y de querer dilatar lo que en un principio debí dejar claro, por mi serenidad mental o por mi salud emocional, o quizás por el intento de salvar lo que queda. Pero se siente tan bien todo lo que hace mal, la fantasía es mágica mientras que la realidad es… bueno, realidad.

Estoy cansado de juegos, de darles pie y/o jugarlos. No puedo más con esto por que se me parte el alma cada vez que la realidad llega. Mi corazón está ya muy golpeado y hay cicatrices que se siguen abriendo, o quizás me las abro yo mismo. Los tropiezos duelen y más cuando después de levantarte regresas a tropezarte de nuevo.

Las preguntas regresan a mi cabeza y me cuesta desecharlas: ¿Soy tan terriblemente egoísta, incongruente, inmaduro, hipócrita y víctimista como me lo dijo? ¿Quién tiene la razón en estas cosas?

Anteayer, de nuevo, parece que todo perdió sentido, que de alguna manera regresé al punto al que había jurado no regresar y sin darme cuenta.

Leo sus palabras y contradicen su voz, no encuentro una verdad y mi cabeza no hace más que dudar. Debí poner las cartas en la mesa lo más claro posible y tomar una decisión con firmeza, en cambio decidí dar rienda suelta a mi cabeza y su fantasía y claro, todo salió mal.

No puedo creer que haya dejado que todo se saliera tanto de control, perder lo que ya había ganado de mi mismo en el proceso. En cierto momento me empecé a convertir en aquella persona que siempre desprecié. Cuando me di cuenta hice lo que siempre hago, busqué tranquilidad y silencio, para pensar. Porque cuando nada parece tener sentido, es importante parar, pensar, analizar y después actuar, pero nunca congelarse y esta vez me congelé.

Una vez más admito que te extraño, que lo que siento por ti no ha desaparecido, quisiera esperar que un día te des cuenta, que lo veas con mis ojos y podamos encontrarnos en el medio. Empezar otra vez y ver a dónde nos lleva el camino. Me he equivocado mucho, lo reconozco, pero me seguiré equivocando mientras sea humano. Pero nunca dejaré de querer reconocerlo y arreglarlo.

Por primera vez se lo que quiero en la vida, me se y me conozco mejor que nunca, soy más fuerte de lo que alguna vez fui y por fin me doy cuenta yo mismo. Sé hacia donde quiero ir y cómo llegar . Aunque no sepa lo que me depara el futuro tengo fé en mi, en lo que me ha ensañado la vida y lo que me ha enseñado el camino. Estoy cansado de llorar y lamentarme, de querer forzar y querer imaginar. Quiero algo que sea real y que esté ahí.

De alguna manera todo lo que sucedió hizo que muchas cosas que traía en la cabeza cayeran en su lugar. Una cachetada guajolotera de esas que te ponen en perspectiva. No me importa estar sólo pero quiero compartir mi historia con alguien que me regrese lo mismo, alguien que me pueda dar lo que a mi me exige.

Cuando nada parece tener sentido solo queda la certeza de uno mismo. La firmeza de tus pasos en un camino incierto.