lunes, 24 de mayo de 2010

Hijos de la Luna

¿Estás viendo la Luna?

Yo si. Estoy en San Miguel de Allende, viendo una luna espectacular.

En el texto anterior me quedé con una idea en la cabeza, terminé hablando de la Luna, cuando hablar de ella tenía que terminar, por fuerza, en dedicarle unas palabras.

Gracias a un amigo, tengo esa esfera brillante en el cielo metida en la cabeza. Así que ahora me encuentro sentado en el borde de la ventana de mi habitación, escribiendo en mi computadora en lugar de mi libreta y admirando la belleza de una luna que abruma.

¿Por qué una pelota blanca y brillante que flota en el cielo nos pone tan melancólicos y nostálgicos?

¿Será la imagen que pinta y la interpretación que le damos? Es un foco de luz constante, siempre vigilante al caer la penumbra de la noche. A veces siento que es la luz de noche para los grandes, como esos focos que se ponen en las habitaciones de los niños pequeños cuando empiezan a dormir solos. En este caso, la Luna es ese foco. Sin importar la edad que tengamos o qué tan maduros seamos, por dentro, aún nos da miedo dormir solos en la obscuridad de la noche. Por eso, nos sentamos a mirar la Luna, a pensar en nosotros mismos o en ese alguien que no está cerca pero que seguro también está viendo la misma.

Nos ve, nos cuida. Está ahí, fuera de la ventana, esperando a que la veamos, como un amante no correspondido. Nos ha visto reír, bailar, abrazar y hablar. Nos ha visto llorar con el corazón roto y nos ha visto en la ilusión de un nuevo amor. Vela por nuestros sueños mientras dormimos y a veces nos quita el sueño. Unos días se acerca más de lo normal y otros días se aleja. Se disfraza en el cielo para no dar la misma cara todos los días. En ocasiones se ve a medias, como queriendo ser la mitad que nos hace falta. Otras veces parece una cuna, invitando a recibirnos cuando más la necesitamos. Pero unas cuantas y contadas veces, toma confianza, se acerca como nunca y brilla completa. Nos abruma con su esplendor y nos remueve toda clase de sentimientos en nuestros corazones, algunos más solitarios que otros.

No me canso de verla aquí sentado en la ventana, asumiendo lo que siento y disfrutando sentirlo. Me siento vivo y me siento humano.Tantos versos y tantas canciones dedicadas a esta fuente de luz brillante. Hoy sólo tengo mis palabras para regalarte, son tuyas hoy, mañana y siempre.

Todos somos hijos de la Luna, de una forma u otra. Tal vez nos conocemos y tal vez no, tal vez estemos cerca y tal vez no. Pero esto es seguro, en algún momento hemos visto la Luna al mismo tiempo.

Minutos de cobardía.

“Y así, de cuatro en cuatro, pasan los minutos de nuestra cobardía.” -APR-

El Domingo por mañana leí un artículo de Arturo Pérez Reverte, llamado “Cuatro Minutos”, en el periódico MILENIO. Tomaba como ejemplo el caso del Alakrana, pesquero de origen Vasco secuestrado por piratas somalíes en octubre del año pasado ( http://impreso.milenio.com/node/8752927 ).

En cuanto terminé de leer, un tsunami de ideas y sentimientos inundaron mi inquieta cabeza, como es de costumbre.

Lo interesante del artículo no es el caso del Alakrana, el cual aborda incidentalmente, sino la reflexión propone con la sutileza de un cañón de la revolución francesa. El detonante de dicha reflexión, es la frase de un infante de marina español involucrado en la persecución de los piratas. “Tuvimos de tres a cuatro minutos para detenerlos. Pedimos órdenes y hubo silencio”.

No tiene sentido narrar el artículo, eso lo pueden hacer antes o después de leer este post. El punto al que trato de llegar es…

Esos momentos, esos “cuatro minutos de cobardía” en nuestras vidas diarias y en situaciones tan diferentes.

Intentaré no generalizar, hablo desde mi experiencia y particular punto de vista. Aunque no dudo que alguno que otro despistado que aterrice por accidente en este blog, se sienta identificado.

Hablo de esos minutos de cobardía antes de un primer beso, de un primer “te quiero”, “me gustas” o “quiero salir contigo”. ¿Por qué preferimos quedarnos en nuestro lugar cómodo en lugar de saltar al vacío? (me refiero a mi)

A veces, sin importar lo fuertes o seguros que nos sintamos, el gusanito de la duda suele hacerse presente. Es entonces que los “cuatro minutos de cobardía” se hacen latentes y potenciales en nuestra realidad. Perdonen mi francés, pero hay que tener HUEVOS para actuar en esos minutos, tomar lo que quieres, dominar tu vida y no dejar que el tiempo decida.

Mea culpa, porque he pecado, en muchas ocasiones, de dejar que el tiempo decida por mi, que me acorrale a una decisión forzada.

El tiempo es curioso en ese sentido, como siempre, relativo. El tiempo es fugaz, efímero e irrecuperable, pero en cuatro minutos puede pasar una eternidad. Albert Einstein dijo: “When you sit with a nice girl for two hours, it seems like two minutes. When you sit on a hot stove for two minutes, it seems like two hours that’s relativity.” Dejar que pase el tiempo es, perder oportunidades.

Curiosos son esos minutos en el pedestal de una puerta, en una mesa, en el coche, en la sala de juntas o en un sillón, que sentimos que en poco tiempo nos jugamos la vida entera, el corazón. Me encantaría decir que en este momento estoy libre de toda inseguridad y de toda cobardía, pero no es así, me siento más fuerte que nunca, pero aún me dan nervios esos momentos. Para mi, son heroicas las personas que en esos momentos actúan, dignos de admiración.

No dejemos que, como dice Reverte, pasen de cuatro en cuatro los minutos de nuestra cobardía. Tomemos al toro por los cuernos y busquemos nuestros sueños, dondequiera que se encuentren.

Mientras iba en el coche con un gran amigo, rumbo a un VIPS cercano, éste me preguntó: “¿Viste la luna ayer?”. Si, la vi, y también escuché cómo la luna remueve tantas cosas en nuestras cabezas y corazones. Curioso.

Sólo me queda decir que, muchos vimos esa luna al mismo tiempo, sutil conexión que algún día se hará evidente entre unos y otros. Muchos vimos esa luna que cuando se pone regrandota, como una pelotota, y alumbra el callejón… alumbra hasta el más solitario de los corazones.

Pon una hoja tierna de la luna
debajo de tu almohada
y mirarás lo que quieras ver.
Lleva siempre un frasquito del aire de la luna
para cuando te ahogues,
y dale la llave de la luna
a los presos y a los desencantados.
Para los condenados a muerte
y para los condenados a vida
no hay mejor estimulante que la luna
en dosis precisas y controladas.

- Jaime Sabines-

martes, 30 de marzo de 2010

El niño interior y el enano.

Llegó por sorpresa, sin agenda, llegó como una inundación de alegría. Tanto lo necesitaba y tan poco lo esperaba.

Jamás imaginé que algo así llegara envuelto en un chiquillo. El enano, mequetrefe, zoquete o demonio, como me refiero a él, se mantendrá en anonimato pues no lo quiero compartir con alguien más.

Lo había visto dos o tres veces en comidas vecinales y cuando daba vueltas en el patio común, siempre con una sonrisa, siempre jugando. Nunca le di mucha importancia, a pesar de mi debilidad por los niños. Un chamaco muy educado e introvertido, supongo que me recordaba a mi mismo de pequeño y por eso nunca traté de acercarme a él. El sábado todo cambió.

Recuerdo que cuando yo tenía la edad de este mequetrefe, pasaba días enteros en casa de mi vecino, con quien casualmente me acabo de reencontrar. Recién casado y en espera de su primera hija. Imagino que era la misma diferencia de edades, pero recuerdo lo mucho que aprendí de él, además del magro-mega-ultra-súper crush nuclear que tenía con su hermana, también más grande. Horas y horas pegados al nintendo, mi pasión por los videojuegos comenzó ahí, en esa casa de ladrillos de San Jerónimo. Recuerdo también una dura separación cuando se mudaron de la casa, pasaron más de diez años en lo que recuperamos la comunicación. Un gran amigo y en muchas cosas un maestro, me enseñó a patinar, a jugar, a andar en bici, en fin… a ser niño.

Tal vez fueron las barreras que puse para no necesitar, para no sentir soledad. Mi necesidad por no necesitar o mi miedo por hacerlo. Levanté las barreras correspondientes de manera que no volviera esa sensación. En algún momento olvidé que estaban ahí, y simplemente ahí se coló el enano.

Tengo un hermano menor, dos años menor para ser exacto, siempre fue su propio hombre por así decirlo. Si, tengo muchos recuerdos maravillosos de él, pero siempre ha sido muy independiente, con su propia brújula y una determinación envidiable. En realidad me arrepiento un poco de no haber podido ser el hermano mayor de las películas que siempre he querido ser para él. Alguien en algún lugar me mandó otra oportunidad.

El sábado por la tarde tocó a la puerta, queriendo jugar, no pude decir que no y así empezó una aventura que me ha hecho sentir como niño otra vez. Algo muy extraño viniendo de un chamaco universitario, cuya carrera pareciera ser la de un niñote.

Me desarmó completamente su frescura, su mirada ante la vida, como si nada importara más que divertirse. Ahí, sentados frente a la televisión jugando videojuegos todo desapareció. Las angustias, las presiones, las preocupaciones simplemente se desvanecieron en el aire. Pasé unas horas jugando Madden NFL 09, FIFA Street 2 y varios títulos más, perdí en todo, y brutalmente. Pero me reí como nunca, gané algo muy inesperado, la oportunidad de ser lo que me negué ser hace muchos años… ser niño.

Al principio pensé arrogante y egoístamente, “Tengo chance de hacer mella en este chamaco, igual puedo ser una buena influencia en él.” No pensé que fuera a ser lo contrario, que yo fuera el que necesitaba salvación de si mismo, de los dilemas existanciales y demás chaquetas mentales. Este niño, llegó y empezó a cambiarme la vida en 48 horas. Me ha recordado lo que a mis 23 años olvidé, ser niño, a disfrutar por disfrutar, a amar la vida por el simple hecho de estar vivo.

Un pequeño demonio me ha venido a enseñar la razón de vivir, la que buscaba ciegamente y necesitaba urgentemente. No es el dinero, no es el éxito, no es el status, no es el coche, la casa, el reloj, o los trofeos… son los momentos que te quitan el aliento y se quedan grabados eternamente en el corazón de una, dos o cien personas.

La vida tiene sorpresas en cada esquina, depende de ti si quieres darles la espalda o tomarlas como vienen, disfrutarlas y guardarlas en la perpetuidad del recuerdo.

Para el enano, porque me enseñaste un nuevo sol y me abriste los ojos para verlo. Gracias. Te ganaste mi corazón sin esfuerzo alguno. You have the whole world… in your hands you have the whole wide world… And me, you have me wrapped around that little pinky finger of yours.

“Suéltate, la vida no se da por decreto, se percibe por accidente, cuando aflojas el cuerpo… lo demás, son chaquetas mentales.”

sábado, 13 de marzo de 2010

Cuando nada parece tener sentido.

Algo pasó anteayer que hizo que todo lo demás que ha pasado en la última semana perdiera color.

Estoy encantado con mi trabajo que, aunque no paga mucho, es el principio que siempre quise y uno de mis grandes sueños, tengo pocos ahorros pero los tengo. Mi hermoso coche, mi libertad y todos lo juguetitos que me hacen mi día, están en su lugar. He aprendido poco a poco a disfrutar la vida y sus pequeños detalles, sin sufrir demasiado por el amor o desamor que me aqueja, tomar las cosas con calma y tiempo. Pero…

Una vez más se hizo presente esa sensación de duda y de impotencia ante la vida, de desamparo y desolación ante un amor que no se define. Pequé de soberbio, de querer ser quien no soy y de querer dilatar lo que en un principio debí dejar claro, por mi serenidad mental o por mi salud emocional, o quizás por el intento de salvar lo que queda. Pero se siente tan bien todo lo que hace mal, la fantasía es mágica mientras que la realidad es… bueno, realidad.

Estoy cansado de juegos, de darles pie y/o jugarlos. No puedo más con esto por que se me parte el alma cada vez que la realidad llega. Mi corazón está ya muy golpeado y hay cicatrices que se siguen abriendo, o quizás me las abro yo mismo. Los tropiezos duelen y más cuando después de levantarte regresas a tropezarte de nuevo.

Las preguntas regresan a mi cabeza y me cuesta desecharlas: ¿Soy tan terriblemente egoísta, incongruente, inmaduro, hipócrita y víctimista como me lo dijo? ¿Quién tiene la razón en estas cosas?

Anteayer, de nuevo, parece que todo perdió sentido, que de alguna manera regresé al punto al que había jurado no regresar y sin darme cuenta.

Leo sus palabras y contradicen su voz, no encuentro una verdad y mi cabeza no hace más que dudar. Debí poner las cartas en la mesa lo más claro posible y tomar una decisión con firmeza, en cambio decidí dar rienda suelta a mi cabeza y su fantasía y claro, todo salió mal.

No puedo creer que haya dejado que todo se saliera tanto de control, perder lo que ya había ganado de mi mismo en el proceso. En cierto momento me empecé a convertir en aquella persona que siempre desprecié. Cuando me di cuenta hice lo que siempre hago, busqué tranquilidad y silencio, para pensar. Porque cuando nada parece tener sentido, es importante parar, pensar, analizar y después actuar, pero nunca congelarse y esta vez me congelé.

Una vez más admito que te extraño, que lo que siento por ti no ha desaparecido, quisiera esperar que un día te des cuenta, que lo veas con mis ojos y podamos encontrarnos en el medio. Empezar otra vez y ver a dónde nos lleva el camino. Me he equivocado mucho, lo reconozco, pero me seguiré equivocando mientras sea humano. Pero nunca dejaré de querer reconocerlo y arreglarlo.

Por primera vez se lo que quiero en la vida, me se y me conozco mejor que nunca, soy más fuerte de lo que alguna vez fui y por fin me doy cuenta yo mismo. Sé hacia donde quiero ir y cómo llegar . Aunque no sepa lo que me depara el futuro tengo fé en mi, en lo que me ha ensañado la vida y lo que me ha enseñado el camino. Estoy cansado de llorar y lamentarme, de querer forzar y querer imaginar. Quiero algo que sea real y que esté ahí.

De alguna manera todo lo que sucedió hizo que muchas cosas que traía en la cabeza cayeran en su lugar. Una cachetada guajolotera de esas que te ponen en perspectiva. No me importa estar sólo pero quiero compartir mi historia con alguien que me regrese lo mismo, alguien que me pueda dar lo que a mi me exige.

Cuando nada parece tener sentido solo queda la certeza de uno mismo. La firmeza de tus pasos en un camino incierto.

sábado, 13 de febrero de 2010

Half of my heart...

Me encuentro en una situación compleja. Entre lo racional y lo irracional; entre la cabeza y el corazón; entre la lógica y la emoción.

Uno de los conflictos más desesperantes que he tenido, ha sido aquel en el que la cabeza te dice que hagas algo, respaldado de todas las razones lógicas y coherentes que se le puedan ocurrir, mientras el corazón te dice lo absolutamente opuesto, basándose en nada más que la irracionalidad y emoción pura.

En algún momento pensé que la racionalidad no tenía nada que hacer en temas del amor, que sólo ponía más obstáculos de los que ya había en un principio.

Creo que ya lo dije en el pasado, el amor se ve siempre acorralado por la realidad, la que en algún momento cae con todo el peso de la vida. A veces es demasiado difícil tomar una decisión cuando por dentro te sientes dividido, piensas y piensas y no ves una salida que valga la pena tomar. Tomar decisiones es así… COMPLICADO.

De cualquier manera la decisión que tomes te hará crecer, por las buenas o por las malas. Pero simplemente no puedes quedarte estático y no hacer algo, a la larga es peor y más doloroso.

A veces el corazón quiere lo que le hace daño, no me pregunten por qué, porque no lo sé. La cabeza como siempre intenta protegernos lo mejor posible pero algunos, como yo, no le hacemos caso.

La música es muy curiosa en ese sentido. Puede detonar, sentimientos, sensaciones y poner en perspectiva muchas cosas en cuestión de minutos. Simplemente cuando sientes algo raro, algo que no puedes ubicar o definir, escuchas una canción que por alguna razón desconocida hace “CLICK”.

Cada quien interpreta las canciones de diferente manera de acuerdo con sus experiencias y situaciones, para cada persona tienen un significado diferente. Particularmente me siento muy identificado con una rola en especial, no se por qué. Creo que nunca lo había escuchado tan bien expresado como en esta canción de John Mayer. “Half of my heart”

I was born in the arms of imaginary friends
Free to roam, made a home out of everywhere I’ve been
Then you come crashing in, like the realest thing
Trying my best to understand all that your love can bring

Oh half of my heart’s got a grip on the situation
Half of my heart takes time
Half of my heart’s got a right mind to tell you
That I can’t keep loving you
Oh, with half of my heart

I was made to believe i’d never love somebody else
I made a plan, stay the man who can only love himself
Lonely was the song I sang, ’til the day you came
Showing me another way and all that my love can bring

Oh half of my heart’s got a grip on the situation
Half of my heart takes time
Half of my heart’s got a right mind to tell you
That I can’t keep loving you… can’t keep loving you
Oh, with half of my heart
With half of my heart

Your faith is strong
But I can only fall short for so long

Oh, half of my heart
Half of my heart
Half of my heart

viernes, 12 de febrero de 2010

Valentines Day

Se acerca el día. Este domingo 14 de febrero, “Día del Amor y la Amistad”.

Todo tipo de emociones se ponen a flor de piel conforme pasan los días. Hoy lo siento como una cita con el dentista, sabes que te va a doler o incomodar, pero no hay forma de escaparse o salir corriendo. Al final sabes que es sólo un día más y no pasa de eso, 24 horas de diferentes sentimientos intensos y después… “A otra cosa mariposa”

Algunos vemos venir este día con nervios porque sabemos que habrá parejas que pasaran el día derramando miel con una cena romántica, un picnic en el campo o simplemente viendo la tele aplastados en un sillón, mientras que la programación televisiva se ve atascada de películas románticas que nos recuerdan a quien ya no está ahí. Me molesta ver llegar el domingo y pensar que no tengo con quien pasar el día que me gustaría imaginar.

El 14 de febrero se ha vuelto una fecha con tal carga emocional, que la hemos convertido en una burbuja de fantasía lejana a la realidad tangible de los otros 364 días del año. Por alguna razón siento que por no tener pareja, este día no es para mi, que de alguna manera estoy fuera del círculo feliz del amor. La verdad es que extraño la sensación de las mariposas en el estómago y tener con quien pasar el día de San Valentín derramando melcocha.

Se que en ese mismo día estaré pensando todo lo que no debería pensar, queriendo lo que no debería querer y esperando lo que no debería esperar. ¿Cómo debemos comportarnos lo solteros, o en el caso, los que dejamos de ser pareja en este día?

¿Emborracharnos con los amigos? ¿Cantar con tequila en mano al son de Pepe Aguilar o José Alfredo Jiménez?

Supongo que por lo pronto, intentaré evitar todo lo que me recuerda aquello que duele pensar y recordar, aún cuando sea casi imposible, gracias a que el cine, la radio, la televisión, internet y las calles se pintan de rosa y gritan ¡TE AMO!

Un abrazo a todos los que alguna vez nos hemos sentido aterrorizados por la llegada del primer San Valentín de una recién estrenada soltería.

miércoles, 10 de febrero de 2010

“Do what you Love, Love what you do”

Una vez más me desperté con las mismas preguntas que me acosan ultimamente. ¿Por qué diablos estoy escribiendo este blog? ¿Por qué diablos quiero dedicarme a la Publicidad? ¿A alguien le importa lo que tengo que decir?

Cada vez me acerco más a una respuesta, o eso quiero creer. Escribo porque hay días que nada más parece tener sentido, porque únicamente me tengo a mi como rival y limitante. Escribo para mi, para conocerme y para compartir el contenido de mi mente; aún cuando sólo sea una persona la que se cruce con esto. Hace un rato leí un Tweet de mi querido amigo @Elseniorfox y de verdad vale la pena mencionarlo: “Sólo tengo amor para la gente que se atreve a leerme.” Así es, no se cuantos me lean pero GRACIAS, de corazón, gracias por tener la paciencia y el valor de aguantar las barbaridades que escribo.

Seguimos. Intentando contestar a las otras dos preguntas que me acechan como auténticos “Hellhounds” (chiste local para fans de Supernatural y otros productos de sci-fi/terror). Estaba sentado en mi escritorio intentando escribir, leer, ver la tele, escuchar música, jugar xbox y mantenerme al tanto en Flickr, Facebook, Twitter y Tumblr, cuando reconocí “All you need is love” de nuestros inmortales Beatles. La canción venía del televisor de la sala (no me pregunten cómo demonios logré escucharla con tanto multitasking). Era una pieza/ejecución en televisión de la nueva campaña publicitaria de Blackberry “Love what you do”. Me gustó tanto el spot, que me metí corriendo a Youtube para buscar todas las versiones que se habían hecho de la pieza. Si no me equivoco hay 4 o 5 versiones y un mixup de las anteriores, me encantaron. Sencillos, pura edición de video, escenas de pasión pura y amor por la vida.

Personalmente, y como lo habrás notado, no soy usuario de Blackberry, soy un “Maquero” consumado y de hueso colorado. He pasado por varios modelos de iPod, amo con locura y pasión mi MacBook negra de 13″ y mi reciente iPhone 3Gs de 16 GB es prácticamente la extensión de mi enredada cabecita. No obstante, he procurado fijarme, y ahora con la salida al mercado del Google Nexus One aún más, en la relación que guardan los usuarios con sus equipos. Me he dado cuenta que las más fuertes son las de Apple y Blackberry con sus usuarios y viceversa. La lealtad que le tenemos cada quien a su marca es verdaderamente de miedo. Somos el mejor medio de comunicación para nuestras marcas, abogamos por el producto, lo recomendamos, lo amamos y lo defendemos a capa y espada. En resumen somos las pepitas de oro de nuestras marcas sus clientes con mayor VRC (valor referencial del cliente).

Creo que ya me desvié un poco del tema, aunque me encantaría hablar de Apple con sus gloriosos y bellos productos, la idea era concentrarme en la relación de Blackberry con sus usuarios y viceversa.

Todos lo hemos visto en la televisión en el cine o tenemos un amig@ (nosotros mismos) que no puede despegarse de su Blackberry, que no funciona sin el y se siente incompleto si no está en su mano. Hoy por hoy nuestro teléfonos móviles han perdido esa caraterísitica de HardWare y se han convertido en parte de nuestras vidas, parte de nosotros. Es más hemos logrado, de alguna manera, desarrollar relaciones profundamente personales con nuestros celulares. Los queremos y amamos, nos organizan la vida, nos mantienen en línea y conectados con quien queremos, permitiendo al mismo tiempo que otros estén enterados de nuestras vidas.

Bottomline lo que me llama la atención es la relación personal que tienen los usuarios con su Blackberry, y más allá, que la compañía haya detectado eso y lo haya implementado en su comunicación comercial. El resultado “Love what you do”

Les dejo un gran quote de Jessica Biel en la nueva película Valentines Day que se estrena este viernes en México. “My closest relationship is with… my blackberry. Thank God it vibrates!”

Me encanta que se haya insertado esa mención en el guión de la película, queda tan bien y sencillo… No como el Product Placement que hace Televisa, el cual es tan sutil como un cañón de la Revolución Francesa.

Foto: http://www.pocketberry.com/wp-content/uploads/2009/10/index_hero_100809.jpg