martes, 15 de diciembre de 2009

Entre encantadores de serpientes.

La entrada de mi diario este domimgo pasado. Creí que valdría la pena postear esto y compartirlo con el mundo, aunque sólo sea leído por un par de personas.

Marrakech, 13 de diciembre de 2009, Día 134

- Un día nuevo en Marrakech, Marruecos. El sol brilla con una intensidad que aviva los colores que parecen aburridos en un día nublado. No he visto nada que se parezca a este lugar. Si, he viajado durante toda mi vida, pero este tipo de viaje es algo diferente. Salir de la comodidad que brindan los mejores servicios hoteleros, sobrevivir con una cantidad muy ajustada de dinero por cuatro días en la ciudad más caótica que he visto en mi vida. Una cultura y lenguaje totalmente ajenos a mi. Sin alguien conocido en muchos, muchos kilómetros a la redonda. Así es como uno descubre de qué madera está hecho.

Ruinas por todos lados, miseria en cada esquina, laberintos de callejones y palacios que resaltan como toro en cristalería. Rich mi nuevo travel-buddy, a quien conocí el viernes por la mañana en el hostal, tiene unas historias de locura en su libreta de viajes, ha sido muy interesante hablar con él sobre su perspectiva de la vida y su experiencia viajera. Hoy se nos unió Bert de Bélgica quien desayunaba en el hostal y al conversar tomando té decidió unirse al recorrido por el Souk y los jardines de Marrakech.

Hemos recorrido el Souk toda la tarde buscando guantes, aventuras dentro del laberinto y hablando con quien se nos atravesaba en el camino. Terminamos después de varias horas en la plaza Jemaa El Fna y es impresionante ver el tamaño de la plaza, los carritos atascados de naranjas donde hacen el jugo al instante y, por supuesto, las decenas de encantadores de serpientes. Entre cobras, mambas negras y otras especies de serpientes se convierte en un show irresistible de fotografiar. El problema es que algunas personas dentro de la cultura musulmana, piensan que al tomarles una foto, les robas el alma, respetable y otros de plano no se dejan sin cobrarte una lana.

Es increíble ver a las mujeres caminando por la calle tapadas con las burkas, es decir, sabes que existe y el porqué de esconder sus rostros, pero no es hasta que lo ves caminando por la calle e interactuando contigo que realmente ves lo impactante del asunto. Una sociedad profundamente machista, diferente al machista mexicano, pero al final, machista. Aún así la gente de las afueras se emociona cuando ve a extranjeros, si, los marroquíes tienen fama de embusteros y comerciantes de mala leche, pero en general la gente que no suele comerciar es super amable y generosa así que ser amable con los extraños no puede ser tan difícil como a veces parece.

Algo que me vino a la mente fue que tal vez esta ciudad se parece un poco al clásico lugar en las películas al que huye el héroe atormentado por un pasado trágico y decide ayudar o simplemente pensar.

Nunca me ha atraído la meditación pero en este lugar es inevitable querer pasar un rato pensando en los bellos jardines o sentarse frente a una fantástica puesta de sol, como salida de las mil y una noches, a tomar el té, reflexionar sobre la vida y simplemente estar en el ahora.

Conocimos gran parte de la ciudad y los mercados de especies; para volverse loco con los olores, es como descubrir el mundo con la nariz por primera vez. Completamos el día tomando té y platicando en la mesa del hostal, contando historias y viajes. Para terminar la noche regresamos a la plaza Jemaa El Fna para cenar en los puestos de comida que se ponen por la noche. De verdad es abrirse a otro mundo de comida, los caracoles, las cabezas de cabra, y demás platillos que normalmente verías en una película de terror o de Indiana Jones. Experimentar y abrirse al mundo.

Es de noche y toca la hora de descansar para emprender otro viaje. Mis pensamientos e imaginación me acompañan por la noche, en mis sueños. -

Gracias a mis nuevos conocidos, Richard (Australia) y Bert (Bélgica) por unirse a mi aventura, por las largas pláticas, el callejoneo, regateo y los momentos divertidos que hicieron de Marrakech una experiencia única. A Ana y Carlota, gracias por la plática y las anécdotas. Gracias a Aziz, Rashida y todos en el Riad Massin por una gran y divertida estancia.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Una buena acción...


Son las 10:30 de la noche, acabo de llegar a casa y me pasó algo en el camino a casa que me dejó pensando. Mientras caminaba por la Gran Vía a eso de las 9, pensando en lo mío e imaginando, me detuve en un paso peatonal y se me acercó un tipo con una pinta, si bien rara, inofensiva. Me contó que trabajaba en seguros y que venía a Madrid para una entrevista de trabajo muy importante, de esas que aparecen una vez cada quién sabe cuanto. Al parecer venía de Alicante y había perdido la cartera o algo así, pues no tenía dinero para pagar su hostal y el banco por ser las 9 de la noche no podía, o quería, hacer algo por ayudarle.

Realmente se veía angustiado por poder pagarse una noche de descanso y verse descansado para su entrevista, sólo traía su portátil y evidentemente no quería tener que empeñarlo para descansar. Me pidió desesperadamente dinero.

Como buen mexicano acostumbrado a la desconfianza y a cerrar la ventana cada vez que alguien se acerca a pedir dinero, me sentí un poco desconfiado y renuente a darle dinero a un desconocido. Pero ese es el problema, creemos que por cerrar la ventana o hacernos los desentendidos, desaparece el problema al salir del espejo retrovisor. ¿Acaso en México hemos aprendido a desconfiar tanto de la gente que ya no existen los actos de bondad aleatorios? Vivimos en una burbuja en la que los extraños no están bienvenidos y a los cuales hay que cerrarles la puerta antes de que nos puedan hacer daño. Me rehuso a pensar que ya no queda nada en la gente desconocida que no valga la pena conocer.

No quiero decir que nos expongamos a que nos pase algo malo, pero si a poder ayudar a alguien si lo necesita o parece necesitarlo, que también puede aplicarse a conocer a alguien interesante. Tardé un poco en tomar una decisión y estar en paz con ella pero quiero pensar que fue la correcta. Busqué en mi bolsillo, encontré los 10 y pico euros que me quedaban del día y aún renuente se los dí.

No me sobra el dinero, pero definitivamente parecía que él podría necesitarlo más que yo. En fin, no sé qué habrá pasado con esos 10 euros, ni para qué los habrá usado al final, pero quiero pensar que ayudé a alguien que en ese momento lo necesitaba.

Puede sonar inocente, ingenuo o tal vez idealista, pero hoy quiero volver a creer en la humanidad aunque me decepcione una y otra vez, creer en la bondad de las personas y en ayudar al prójimo.

Fotografía: http://kameronlombard.wordpress.com/2009/07/14/21-in-21-begins-today/kindness/

lunes, 7 de diciembre de 2009

Cadenas que no existen.

Mi abuelo fue alguien muy importante en mi vida, probablemente la brújula moral, profesional y personal que me ha guiado hasta el día de hoy.

Falleció hace poco más de ocho meses y aún le echo de menos. Cuando la situación parece no tener salida o que las paredes se mueven hacía mi, aún buscó y pienso su sabio consejo. Su nombre fue importante en muchos círculos de diferentes tipos, pero siempre llenos de gente que le admiraba y le quería.

La vida me regaló durante 23 años un abuelo maravilloso, admirable, sabio, apapachador y en todo sentido extraordinario. Así le recuerdo yo, simplemente mi “Yayo”. Cada vida que tocó, por breve que fuera, es una vida que cambió. Siempre me recibió a mi y a la gente que me rodeaba con los brazos abiertos y siempre con cariño.

Ser el hijo o nieto de un personaje importante que ha logrado cosas fantásticas en su vida nunca va a ser algo fácil. El superyo implicado en la mayoría de los casos puede hacer que crezcas muy acomplejado de tus méritos y logros. Siempre pensé que nunca llegaría a lo que la gente en general esperaba de mi, eso me ha atormentado durante mucho tiempo. ¿Qué es lo que la gente espera de ti? y ¿Cómo demonios vas a complacerlos?

Sientes que tu apellido te define más que cualquier cosa en tu vida y eso te impide seguir soñando en grande. Querer hacer de tu vida un papalote, un papalote que tú diseñes y del cual tú lleves la rienda, a veces parece un sueño distante. En algunos momentos hubieras querido entrar en un período autodestructivo para negar todo lo que pasa a tu alrededor, sobre todo porque quieres sentir que aún tienes el control de tu vida y de tu destino, que cualquier cosas que hagas la haces tú.

Un día te das cuenta, como si de repente todo hiciera click en tu vida y los planetas se alinearan, que todo eso no importa, que las cadenas ligadas a tu apellido que tanto te pesan y disminuyen tu paso no existen. Siempre fueron una razón, una excusa para no intentar, que en algún momento decidiste creer para sentirte seguro, cuando debieron ser impulsores de tu ser y el combustible de tus sueños, de saber que puedes conseguir todo lo que te propongas. Al final lo único que te debe importar es alcanzar tus propias metas y llegar a tu propios estándares, así podrás irte a la cama todos los días sintiéndote orgulloso de ti mismo.

Perdí mucho tiempo pensando que la vida me llevaba la contraria, negando lo que soy y lo que podría ser, pero hoy me siento fuerte, más de lo que alguna vez hubiera pensado. Sé que no voy a volver a dejar que mis miedos me sigan paralizando y que sólo quiero alcanzar MIS metas, y cuando por fin puedo verme al espejo y disfrutar lo que veo se que todo va a estar bien. Tu vida no se define por tu apellido o por quién es tu familia, lo que te define es lo que haces con ese lienzo en blanco que es tu vida. Cada acción de cada día, tu construcción de tu día a día, eso es lo que te define.

Todos los días lucho contra mis propios límites y horizontes, lucho por dejar atrás esas cadenas imaginarias que nunca estuvieron ahí en realidad. Mi abuelo me ha seguido enseñando aún después de muerto y aprecio todos lo días que pasé con él como un tesoro personal. Aquellos momentos únicos en los que nos sentamos a platicar de la vida, de los sueños y de las capacidades de uno. Era difícil enfrentarte a un hombre que sobrevivió una guerra, pasó por campos de concentración, llegó a otro país con una mano delante y una detrás y aún así logró ser su propio estándar de excelencia, lograr todas sus metas y conquistar el mundo que él mismo creó. Decirle “no puedo” o “tengo miedo” nunca fue una opción que valiera, siempre te contaría una historia asombrosa, fantástica y te diría que mantuvieras el paso sin miedo “¡Firme, siempre adelante, ni un paso atrás!”

Ahora lo que me queda son los recuerdos y mi apellido. Con ese nombre siento la fuerza y la dirección que siempre he tenido.

No hay más cadenas, sólo yo y mis ganas de vivir, de conquistar el mundo

lunes, 30 de noviembre de 2009

Facebook, echándole limón a la herida.

El morbo siempre ha sido una característica innata en el ser humano desde el comienzo de la raza. El saber qué es lo que pasa en el mundo, la curiosidad por saber lo que hacen nuestros amigos y las demás personas a nuestro alrededor.

Al principio empecé a notar un gran cambio en la curiosidad de la sociedad con la salida al aire de programas como Big Brother y otros parecidos. He tomado interés en cómo los individuos tenemos ese cierto bichito, que nos hace querer saber lo que hacen otras personas en su tiempo y lo que puede pasar con ciertas situaciones volátiles.

Facebook entró en nuestras vidas y revolucionó nuestras relaciones sociales, incluso nuestro uso del tiempo libre. Conocer gente a través de otras personas, compartir nuestras fotografías, pensamientos, sentimientos, gustos y disgustos con nuestros viejos y nuevos amigos, son algunas características que hicieron de esta red social un éxito y una adicción.

Para muchos ocupa gran parte del tiempo que usamos para navegar en internet, para otros ocupa tanto tiempo libre como tiempo laboral o escolar. Todos los días hay gente que cuando debería estar estudiando, trabajando en su oficina o poniendo atención en clase prefieren abrir su perfil de Facebook para comunicarse con sus amigos o simplemente ver qué hay de nuevo. Si fulanita cortó con menganito, si sutanito empezó a andar con perenganita, si tus mejores amigos siguen peleados o quién tomó un par de tequilas de más el fin de semana.

Hemos encontrado una nueva manera de comunicarnos con nuestros amigos, recuperar y mantener viejas amistades, pero… ¿Qué pasa cuando se trata de relaciones amorosas?

Cuando tienes pareja, Facebook te ayuda a comunicarte cuando estás en la oficina y no puedes hablar por teléfono, cuando se te olvidó cargar tu celular y necesitas comunicarte con tu media naranja. El rey de las redes sociales puede ser rosa y lindo, cuando tienes un fin de semana especial y quieres compartirlo con quienes te rodean, comentar en esa foto linda de un beso o un momento tonteando o simplemente para saber que tu otra mitad se siente mal o está teniendo un mal día y poder soprenderl@ con una sorpresa por la noche. Cuando la distancia está de por medio, siempre puedes mandar un mensaje o un regalo virtual, postear una foto linda o un mensaje que te haga sentir querido y extrañado.

Facebook puede ser una herramienta muy útil y divertida pero también tiene su lado oscuro, puede ser un alimentador de la obsesión y la tortura masoquista

Recuerdo que cuando estaba en la secundaria o prepa, cuando Facebook ni existía ni era parte fundamental de nuestras vidas virtuales, las relaciones terminaban y dejabas de hablar con esa persona en la que pensabas constantemente, limitabas el contacto porque básicamente sólo tenías el mail, el messenger y tu celular. Simplemente intentabas ver lo menos posible a esa persona que llevaba tu corazón a una taquicardia y lo peor que pasaba era que te encerrabas en tu casa a ver viejas fotos, repasar las cartas y correos de amor, escuchar los mensajes de voz o de plano entrar en modo acosador por teléfono.

Hoy día, el duelo y la separación de una relación se hacen más largos, difíciles y obsesivos gracias a la suma de nuestro morbo natural y Facebook. Hay demasiados factores que hacen del pos break-up en el mundo virtual una pesadilla. ¿Quién de los dos quitó primero el status de relación? O si de plano sacaste o te sacaron de la lista de amigos.

Podemos pasar horas chismeando a ver qué está haciendo la otra persona, si ya se olvidó, si cada post que pone es acerca de ti u otra persona, si ya conoció a alguien más, si subió fotos y ya me superó, si le dueles y sigue pensando en ti.

Puedes llegar a obsesionarte y seguirte lastimando a ti mismo para sentir algo o dejar ir lo que ya no es. No puedes confiar en algo que no sea una palabra directa, una conversación, todo se puede malinterpretar en línea y lo único que vas a hacer es seguir haciéndote daño. Hay muchas opciones en la mesa, puedes cortar el contacto por completo y cerrar tu cuenta o “cancelar” tu ciber-amistad, puedes seguir obsesionandote continuamente, también puedes intentar ejercitar el autocontrol y no checar su perfil cada vez que tienes la oportunidad de conectarte.

Cuando la distancia es otro factor que intercede, se agrava aún más la situación, y no puedes dejar de querer tener contacto con esa persona porque la extrañas aún más, deseas con todas tus ganas que todavía haya algo ahí, quieres sentirte querido y extrañado. Deja de checar tu Facebook y haz otras cosas, distráete con lo que puedas. Deja de torturarte con algo que hace más difícil olvidar y perdonar. Vive y deja vivir, da espacio y dáte espacio a ti mismo.

Crecer y no morir en el intento.

Existen muchas maneras de interpretar la palabra “crecer”. La Real Academia Española la define como el aumento natural o añadido de la materia. A un nivel más abstracto, se define en una persona como la obtención de mayor autoridad, importancia o atrevimiento.

Crecer va más allá de lo que se puede definir en palabras. A todos no han dicho alguna vez, “¿¡Porque no maduras de una vez!?”, “Necesitas crecer.”, “Ve, encuéntrate, descúbrete.” y siempre nos duele pensar que no somos suficientes a los ojos de otra persona. Claro, hay a quienes les importa menos y a quienes les importa más, pero siempre hay un momento en el que pega, y cuando lo hace es como un martillo a la cabeza.

Hay ciertos momentos en los que sentimos que no vamos hacia ninguna parte, que no tenemos paredes, piso o techo y que además tenemos vendados los ojos. Esa incertidumbre que sentimos es el temor al cambio, es el saber que lo que hoy es mañana puede no ser más.

Los grandes momentos de catársis en la vida llevan consigo una cierta cantidad de dolor, un dolor de saber que lo que tenemos y queremos ya no es suficiente, que queremos o necesitamos un cambio. Ser fuerte, encontrar las distracciones y los pequeños detalles de la vida es lo que nos ayuda a través de esos momentos.

Un día te das cuenta de que estás terminando la universidad, que estás totalmente fuera de tu esquema y que parece que nada de lo que haces te sale bien. Pero has encontrado poco a poco y situación a situación que no eres tan pequeño como pensabas, que si hay un mundo más allá de lo que conocías y que puedes con las cosas que antes te asustaban.

Toda la vida está llena de incertidumbre y de momentos que no sabemos qué hacer, pero siempre podemos estar seguros de nosotros y lo que podemos hacer. Porque en ese crecer está el encontrarse, encontrar los horizontes y características que nos hacen ser nosotros, cómo enfrentamos, vemos y vivimos la vida.

Todo cambia y todo permanece, lo importante es saber qué es lo que queremos cambiar y qué es o que queremos conservar.

Si estás leyendo y no te has hartado todavía es porque sabes lo que se siente. Sabes lo que es tenerle miedo a la vida y al cambio, tener miedo a conectar con alguien que te pueda importar porque sabes que al final del día estás sólo. Que la gente que te importa se va a ir, que te van a dejar y les dejará de importar, que un día tu nombre es todo para una persona, el día siguiente eres sólo un recuerdo y al pasar los días los recuerdos se olvidan. El futuro es algo que te da miedo y a pesar de que sabes que tienes todo para comerte el mundo, esa pequeña posibilidad de equivocarse y fallar en el camino te paraliza. Prefieres estar en ese rincón que conoces y sabes que es seguro. Te apanica enfrentarte al mundo y dejar que éste te descubra por temor a que no le gustes.

Por todo esto, ve, conoce otro mundo y deja que te conozca al mismo tiempo, conoce gente y conecta con ellos, deja que te rompan el corazón y vuelve a intentarlo. Equivócate mil veces y descubre otros caminos. A Thomas Alva Edison, después de inventar el foco incandescente, le preguntaron cuantas veces había fallado en el intento, y el dijo: “No fallé, simplemente encontré 2000 formas diferentes de cómo NO hacer un foco incandescente”. Lo que va a pasar es que vas a aprender y vas a encontrar los miles de caminos que la vida te pondrá enfrente, pero tú y sólo tú tienes la fuerza para caminar ese camino pues… “Caminante, no hay camino. El camino se hace al andar.”

Deja que la vida te ocurra y disfruta cada momento, olor, sensación y palabra. Haz tu camino y recórrelo con la frente en alto. Firme, siempre adelante, ni un paso atrás. Tú tienes el control de tu vida y de tus acciones.

Llevo cuatro meses fuera de casa y lejos de la gente que quiero, estar sólo me ha enseñado a buscar lo que quiero y dejar lo que no quiero. He llorado, he reído, he visto y he conocido. Siempre hace falta algo y el condimento de la vida está en el viaje, la búsqueda de ese “algo” que hace falta.

“No se puede vivir con rencor en el corazón” -EFR-